La decisión entre lentes monofocales versus multifocales suele aparecer cuando la catarata ya limita actividades cotidianas: leer mensajes, reconocer rostros, conducir de noche o distinguir detalles con claridad. Durante la cirugía de catarata se retira el cristalino opaco y se coloca un lente intraocular. Ese lente no se elige solo por conveniencia o precio: debe responder a la salud de su ojo, sus hábitos y sus expectativas visuales.
La mejor alternativa no es idéntica para todos. Algunas personas priorizan una visión nítida y predecible a distancia, aun si usan lentes para leer. Otras desean depender menos de los anteojos en distintas actividades y aceptan un periodo de adaptación. Una valoración oftalmológica completa permite tomar esta decisión con seguridad.
¿Qué corrigen los lentes intraoculares?
La catarata es la pérdida de transparencia del cristalino natural del ojo. Puede causar visión borrosa, deslumbramiento, menor contraste, dificultad para ver de noche y cambios frecuentes en la graduación. La cirugía sustituye ese cristalino por un lente intraocular diseñado para permanecer en el ojo de forma permanente.
Además de retirar la catarata, esta cirugía es una oportunidad para corregir parte de los defectos refractivos existentes, como miopía, hipermetropía, astigmatismo o presbicia. Sin embargo, cada tipo de lente ofrece un alcance visual diferente. Por eso conviene hablar de metas concretas: ¿quiere ver televisión y conducir sin lentes? ¿Lee documentos impresos muchas horas? ¿Trabaja frente a pantallas? ¿Le preocupan los reflejos al manejar de noche?
Lentes monofocales: una distancia visual definida
Los lentes monofocales están diseñados para ofrecer enfoque claro principalmente en una distancia. Con frecuencia se calculan para visión lejana, de modo que el paciente pueda caminar, reconocer personas, ver televisión o conducir con menor necesidad de lentes. En ese caso, generalmente necesitará anteojos para leer, usar el celular o realizar tareas cercanas.
También pueden calcularse para visión cercana, aunque entonces se requerirán lentes para actividades a distancia. Existe otra posibilidad llamada monovisión, en la que un ojo se ajusta para lejos y el otro para cerca. No todas las personas se adaptan a esta estrategia, por lo que debe evaluarse de manera individual y, en algunos casos, simularse previamente con lentes de contacto.
La principal fortaleza del lente monofocal es la calidad visual estable en la distancia seleccionada. Suele ser una opción muy adecuada para pacientes que buscan resultados predecibles, que no desean fenómenos luminosos nocturnos adicionales o que tienen ciertas condiciones en retina, córnea o nervio óptico que hacen preferible evitar diseños multifocales.
Si existe astigmatismo significativo, un lente monofocal tórico puede ayudar a corregirlo. Esto mejora la nitidez sin cambiar el principio del lente: seguirá privilegiando una sola distancia focal.
Lentes multifocales: mayor rango de visión, con condiciones
Los lentes multifocales, considerados lentes premium, distribuyen la luz para proporcionar visión funcional en más de una distancia. Según el diseño, pueden favorecer la visión lejana, intermedia y cercana. El objetivo es reducir la dependencia de lentes para actividades como usar el teléfono, cocinar, consultar una pantalla o leer.
Su beneficio más atractivo es la libertad visual en la vida diaria. Para una persona activa que alterna entre conducir, trabajar con computadora y revisar mensajes, evitar cambios constantes de anteojos puede ser una ventaja importante. Pero reducir la dependencia no significa prometer que nunca volverá a usar lentes. Para letra muy pequeña, poca iluminación o tareas prolongadas de precisión, algunos pacientes aún pueden necesitarlos.
Estos lentes también exigen expectativas realistas. Al distribuir la luz entre varias distancias, pueden presentarse halos alrededor de las luces, reflejos o deslumbramiento, especialmente durante las primeras semanas o meses. En muchos pacientes el cerebro se adapta de forma progresiva, pero para alguien que conduce con frecuencia de noche o es particularmente sensible a esos efectos, este punto merece una conversación abierta.
La calidad de la superficie ocular, el estado de la mácula, la presencia de glaucoma, enfermedades de la córnea y el astigmatismo son factores decisivos. Un lente multifocal no es automáticamente mejor por ser más avanzado. Ofrece ventajas específicas en ojos adecuados y para pacientes con prioridades compatibles con sus características ópticas.
Lentes monofocales versus multifocales: cómo decidir
La comparación no debe reducirse a “ver con lentes” o “ver sin lentes”. La elección correcta comienza por entender qué distancia visual tiene más valor para usted y qué concesiones está dispuesto a aceptar.
Un lente monofocal puede ser la mejor opción si su prioridad es una visión lejana clara, conduce mucho de noche, no le incomoda usar lentes de lectura o existe una condición ocular que puede afectar el desempeño de un lente multifocal. También suele ser una alternativa razonable para quien prefiere una experiencia visual más simple y definida.
Un lente multifocal puede ser conveniente si desea disminuir al máximo el uso de anteojos, mantiene actividades variadas durante el día, tiene buena salud ocular y comprende que podría notar halos o requerir adaptación. En presencia de astigmatismo, las opciones tóricas pueden formar parte de la planeación, siempre que el estudio preoperatorio confirme que son apropiadas.
La ocupación y el estilo de vida importan tanto como la graduación. Un lector frecuente puede priorizar la visión cercana. Quien trabaja en computadora podría dar más peso a la distancia intermedia. Una persona que maneja en carretera de noche necesita valorar con especial cuidado el contraste y los posibles fenómenos de luz. No hay una respuesta estándar, y esa es precisamente la razón por la que la evaluación debe ser personalizada.
La valoración antes de cirugía marca la diferencia
Antes de recomendar un lente, el oftalmólogo debe medir el ojo con precisión y revisar estructuras que pueden modificar el resultado visual. La biometría permite calcular el poder del lente intraocular. También se evalúan la córnea, el astigmatismo, la película lagrimal, la presión ocular y la retina.
Este último punto es especialmente relevante en pacientes con diabetes, antecedentes de enfermedad macular, tratamientos previos de retina o disminución visual que no se explica únicamente por catarata. Colocar un lente premium no corrige un problema retinal ni sustituye su tratamiento. Primero se debe conocer con claridad qué limita la visión y qué resultado es realista esperar.
También conviene tratar el ojo seco u otras alteraciones de la superficie ocular antes de tomar mediciones definitivas. Una córnea irregular o una lágrima inestable pueden afectar tanto los cálculos como la calidad visual posterior. Una buena planeación reduce sorpresas y permite seleccionar la alternativa más segura.
Preguntas útiles para su consulta
Lleve a la consulta ejemplos de las actividades que más le cuestan hoy. Más que decir “quiero dejar los lentes”, resulta útil explicar si batalla para leer etiquetas, si se deslumbra al manejar o si alterna continuamente entre pantalla, documentos y visión a distancia.
Pregunte qué distancia visual se planea privilegiar, si tiene astigmatismo y si un lente tórico puede ayudarle. También vale la pena consultar si su retina y córnea son candidatas para un lente multifocal, qué adaptación podría esperar y en qué situaciones aún podría requerir anteojos. Las respuestas deben ser claras, sin promesas absolutas.
En la consulta de catarata, el Dr. Amín Vela integra la revisión clínica, las mediciones preoperatorias y las expectativas de cada paciente para recomendar lentes monofocales o premium de manera responsable. El objetivo no es colocar el lente más costoso, sino el que ofrezca el mejor equilibrio entre seguridad, calidad visual y necesidades reales.
Recuperar claridad visual después de una catarata empieza con una decisión informada. Agende una valoración oftalmológica para revisar la salud de sus ojos y elegir un lente que acompañe la forma en que quiere ver su vida.

